Había llegado el gran día, el esperado momento en el que Marta y Roberto unirían sus vidas en sagrado matrimonio. El pueblo de Ejea de los Caballeros celebraba esta boda tan especial.
Marta con una sonrisa radiante y muy ilusiónada. En la casa familiar, junto a sus padres, hermanos y familia las risas, los nervios y la emoción se mezclaban . La habitación estaba llena de gente.
Mientras tanto, en la casa de los padres de Roberto, acompañado su abuela y familiares ayudando a Roberto a prepararse para el gran día. Los amigos todos estaban esperando en la puerta de casa, para la gran celebració . Con una sonrisa nerviosa y elegante, se puso el traje que reflejaba la importancia del momento.
Llegó el momento de la ceremonia en la hermosa Iglesia de la Oliva. Es una iglesia que tiene una luz muy especial. Roberto le espero en la puerta, le abrió la puerta del coche, se fundieron en un abrazo. Roberto se dirigió al altar para esperarle. Marta caminó por el pasillo, deslumbrante mientras Roberto la esperaba con los ojos vidriosos.
Los novios se dedicaron unas palabras de amor y fidelidad, con los anillos pertinentes. Seguidamente familiares les dedicareis una palabras que propiciaron que los novios se emocionaran. Fueron recibidos fuera de la iglesia por unas jotas y continuó con una lluvia de arroz y pétalos de flores.
El banquete se llevó a cabo en el Restaurante El Regaño, en el pueblo de Luna. El salón estaba abarrotado no cabía nadie más.Hubo muchas sorpresas y muchos regalos donde propiciaron muchas alegrías y fiesta. La música invitaba a todos los invitados a disfrutar de una noche inolvidable.
La pista de baile se llenó con amigos, familiares y que estaban ansiosos por celebrar junto a Marta y Roberto. Los novios hicieron un baile nupcial, compuesto por cinco canciones, donde se notaba que la pareja disfrutaba a cada paso y las miradas de complicidad a si lo atestiguaban. Continuadamente empezó la discoteca mientras todos se entregaban a la música y . Risas, abrazos y complicidad se extendían por todo el lugar, creando una energía vibrante y llena de fiesta.
Marta se sentía agradecida y super feliz por haber disfrutado de un día estupendo y maravilloso junto a Roberto Bailaron juntos hasta altas horas de la madrugada, llenos de felicidad.
Aquella boda en Ejea de los Caballeros había dejado una huella imborrable en Marta y Roberto
Marta recordaría aquel día como uno de los más felices de su vida. Y si pudiera volver atrás, sin dudarlo, volvería a celebrar su boda con Roberto. Solo tengo palabras de agradecimiento para esta pareja, tan maravillosa, por la confianza y por la ilusión con las que vivieron y viven las fotografías de su boda.